El debate sobre la intervención de los gobiernos en el desarrollo de la IA sigue sumando capítulos. El último ha sido durante su intervención en la conferencia Dreamforce organizada por Salesforce. En ella, el fundador y CEO de NVIDIA, Jensen Huang, se mostró tajante respecto a regular el sector. A su juicio, los modelos no constituyen una mente alienígena desconocida. Se trata de sistemas informáticos construidos por personas y controlables bajo el marco jurídico existente.
La postura del directivo llega poco después de que Jensen Huang y Donald Trump rechazaran cualquier intento de desacelerar la IA durante la cumbre All-In en Los Ángeles. En esta nueva comparecencia pública, el máximo responsable del fabricante de chips insistió en que el desarrollo debe avanzar sin trabas burocráticas añadidas.
La seguridad no es una cuestión legal, dice Huang
Huang defendió que las exigencias del mercado son suficientes para evitar el despliegue de productos peligrosos. «La seguridad es un problema de ingeniería, no legal», dejó claro durante la charla. Según su visión, ninguna compañía lanzará un servicio si no confía plenamente en su fiabilidad y funcionamiento. «Si estás creando un producto o un servicio y no confías en su seguridad, no lo lanzas. Es algo obvio. Las fuerzas del mercado ya están ahí. No necesitamos nuevas leyes ni nuevas regulaciones», agregó.
El ejecutivo subrayó que la velocidad de desarrollo y la protección de los usuarios no son cosas que estén enfrentadas. Si un equipo detecta anomalías, debe pausar el trabajo internamente para corregir el fallo antes de abrirlo al público. Así de simple. Además, reiteró las metas de crecimiento de su empresa al afirmar que la productividad generada por estas tecnologías sitúa el potencial de la industria en máximos históricos.
El verdadero trasfondo tras las peticiones de regulación
El CEO de NVIDIA es una parte interesada, pues gana dinero con el hardware que necesita la IA para funcionar. Sin embargo, la argumentación de Huang es bastante lógica y, hasta podríamos decir, acertada. Los delitos informáticos, el acceso no autorizado a sistemas ajenos, el espionaje sin orden judicial y el control indebido de armamento ya están tipificados en el código penal.
Esas conductas ya son ilegales. Y lo son sin importar si se cometen con métodos clásicos o mediante modelos de IA. En ese sentido, la legislación general ya cubre los daños potenciales.
Esta circunstancia invita a cuestionar los motivos de los grandes laboratorios de software cuando reclaman la intervención estatal. Pedir pausas obligatorias o normativas restrictivas puede servir como escudo para frenar el ritmo de gasto desorbitado en centros de datos. Al mismo tiempo, otorgaría un tiempo muy necesario a empresas que encuentran cada vez más dificultades técnicas para seguir mejorando sus modelos al ritmo de los últimos años.
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La paradoja es muy llamativa. Mientras los desarrolladores de software insisten en la regulación, los fabricantes de hardware mantienen la presión para acelerar la venta e implantación de nueva infraestructura.